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"Que el 50% de los argentinos no tenga la tercera dosis es lo que marca la tendencia del crecimiento de los casos" dien especialistas

Según el parte semanal que emite el Ministerio de Salud, los nuevos contagios ascendieron a 43.487 durante los últimos siete días, y crecieron 285% en el último mes. Cómo analizan el panorama los especialistas


Los casos de COVID-19 aumentaron esta semana 27,9%, según el parte semanal emitido ayer por el Ministerio de Salud de la Nación. Los nuevos contagios alcanzaron 43.487 durante la última semana, y suman un total de 9.178.795 casos acumulados en el país desde el inicio de la pandemia.

 

 

Si se analiza el último mes, fecha desde cuando los casos comenzaron su tendencia hacia la alza, el 24 de abril el reporte semanal informaba 11.307 contagios; el 1 de mayo, 11.443; el 8 de mayo, 17.646 y el 15 de mayo escalaron hasta los 33.989 para dar un salto de 9.498 hasta los informados ayer domingo. La variación porcentual de nuevos casos es del 285% si se toma el último mes como referencia.

 

l inicio de la cuarta ola de la pandemia en el país es un hecho, y sobre eso se manifestó esta mañana en declaraciones radiales el ministro de Salud de la Provincia de Buenos Aires, Nicolás Kreplak: “Llevamos cuatro semanas de un ascenso muy veloz de los casos, pero no tenemos por ahora impacto en las internaciones y fallecimientos”.

Y tras destacar que “quizá se vea pronto alguna suba en esos indicadores”, el funcionario aseguró que “no se compara con lo que ocurrió en 2020 ni en la tercera ola de enero de este año y eso es producto de la vacunación”.

 

“Estamos en una ola importante de casos, pero sin mayor impacto lo cual hace que no tengamos ningún tipo de restricciones que impidan el desarrollo de la economía”, señaló Kreplak respecto a la posibilidad de volver atrás en las aperturas que la situación sanitaria había permitido. Y sobre la causa de este nuevo brote, explicó: “Se debe fundamentalmente a dos motivos: por un lado, la variante Ómicron, que se volvió dominante en el mundo e hizo desaparecer a todas las demás, y por otro la presencia ahora de subvariantes como la BA.2 que está circulando en el país en este momento, que es 30% más contagiosa que la Ómicron original que causó el brote de enero. Sumado a eso estamos en invierno, lo cual hace que la gente ventile menos los ambientes”.

 

Y si bien descartó por el momento que el barbijo vuelva a ser obligatorio en la Provincia de Buenos Aires en los lugares donde dejó de serlo hace unas semanas, pidió “mucha responsabilidad a la población, sobre todo que use el tapabocas en lugares cerrados”.

 

“En primer lugar, aquellos que dijeron que la pandemia estaba pasando a ser endemia se equivocaron porque tenemos más de 12.000 casos por día, lo que da entre 180.000 y 200.000 por mes, una cifra alta para hablar de endemia”. Al momento de comenzar a analizar la actual suba de contagios, el médico infectólogo pediatra Eduardo López (MN 37586) dijo a Infobae que “el segundo punto es que están circulando cepas de mayor transmisibilidad que la variante Ómicron”.

 

“Según los informes oficiales, el 87% de los casos en la Ciudad de Buenos Aires corresponden a la variante BA.2, y generalmente lo que ocurre en CABA se replica en en AMBA”, precisó el especialista, quien destacó que “lo que se ve por el momento es que esta variante da una enfermedad más benigna”.

 

Otro aspecto que López adjudicó a la suba de casos es que “junto con las variantes de mayor transmisibilidad comenzó la época de frío en la mayor parte del país, lo que hace que el SARS-CoV-2 circule con más facilidad, ya que se sabe que entre los 5 y 12 grados es la temperatura en la que el virus encuentra su mayor viabilidad”.

Kreplak adjudicó a la protección brindada por las vacunas el hecho de que en esta ola no se evidencian hasta el momento aumentos en la ocupación de camas de Unidades de Terapia Intensiva (UTI) ni en la mortalidad.

Sin embargo, para el diputado nacional por el Frente de Todos y ex ministro de Salud bonaerense, Daniel Gollán, “en estas próximas dos semanas hay que ver el crecimiento en las terapias”. “Hay que multiplicar los contagios por siete o diez (debido al cambio en la política de testeo) pero no se mueve ni la cantidad de internados en terapias ni las muertes -observó en declaraciones radiales-. En los entornos familiares y laborales está plagado de casos de COVID. Lo que estamos observando es que es una cuarta ola que está aumentando rápidamente, pero los cuadros no pasan de tres o cuatro días de molestias, fiebre, decaimiento”.

 

En la misma línea, consultado por Infobae, el doctor en física, investigador del Conicet y secretario de Planeamiento de la Universidad Nacional de Hurlingham Jorge Aliaga, aseguró que “en las próximas semanas es esperable ver al menos una pequeña suba en los fallecidos”. “Si eso no ocurre, lo más probable es que no se estén registrando como COVID gente que muere, es decir, que haya subregistro y recién nos enteremos de acá a un año y medio cuando salgan los muertos 2022 y aparezcan discrepancias con las causas de muerte”, consideró.

 

El efecto de las vacunas y la preocupación por los refuerzos no recibidos

 

Como se vio, la mayoría de los especialistas adjudica a las vacunas autorizadas de emergencia disponibles en el país la preponderancia de casos leves y asintomáticos en el inicio de esta cuarta ola pandémica a nivel local.

 

En la Argentina, de las 101.147.280 vacunas aplicadas, 40.762.398 corresponden a primeras dosis, en tanto 37.405.047 personas completaron su esquema inicial de dos dosis y 22.979.835 personas ya recibieron su dosis adicional o de refuerzo, tal como se informa en el Monitor Público de Vacunación, el registro online del Ministerio de Salud que muestra en tiempo real el operativo de inmunización en todo el territorio argentino.

 

En porcentajes, el 89% de la población recibió la primera dosis de alguna de las vacunas autorizadas de emergencia disponibles en el país para prevenir el COVID-19, 81% completó el esquema inicial de dos dosis, y 50,16% de la población cuenta con su tercera dosis de refuerzo.

 

Del análisis de los datos se desprende que aún hay 5.046.349 personas que no recibieron ninguna vacuna, en tanto 3.671.356 no recibieron su segunda dosis. Y el 38,04% de los vacunados con dos dosis aún no recibió la tercera.

 

Según observó el médico infectólogo Roberto Debbag (MN 60253) ante la consulta de este medio, “sin ninguna duda, que el 50% de los argentinos no tenga la tercera dosis es lo que marca la tendencia del crecimiento de los casos porque la tercera dosis es la que impacta en la reducción de la transmisibilidad, de allí el intenso incremento en el número de casos”.

 

 

 

“Creo que el hecho de que el 50% no haya recibido la dosis de refuerzo significa que falló la estrategia de comunicación que da confianza en las vacunas -analizó el especialista-. En segundo lugar, no hubo estrategias de vacunación activa, por ejemplo, en ámbitos laborales, ni tampoco de vacunación espontánea en lugares de entretenimiento como recitales o estadios de fútbol”. Sumado a esto, en la mirada de Debbag, “la sensación de que el COVID había pasado hizo que mucha gente se relaje y no vaya por sus dosis de refuerzo, cuando es bien sabido que el SARS-CoV-2 va a estar presente por unos cuantos años”.

 

Sobre este punto, López evaluó que “que el 50% de la población no tenga su tercera dosis no es un tema menor porque se sabe que con las variantes desde Ómicron se requiere tres dosis para estar mejor protegido”. “Con dos dosis la eficacia cae a un 35/40%, mientras que con tres sube alrededor del 75% y disminuye el riesgo de internación y muerte”, enfatizó el experto.

 

Para él, “los que tienen que aumentar la vacunación son las jurisdicciones, que debieran mejorar la estrategia y abrir los vacunatorios los fines de semana y extender el horario en la semana”. “Si no está bien vacunada la población el riesgo es que sigan apareciendo variantes, con el agravante de que alguna podría ser de mayor gravedad -ahondó López-. Este es el momento ideal de aumentar la vacunación porque las cepas que circulan son de menor gravedad”.

 

Por último, según su mirada, el cambio de la política de testeo llevó a que “no todas las jurisdicciones están testeando igual, por lo que eso genera un sesgo en el número final de casos”. “Hay que aumentar el testeo porque junto con el coronavirus hay varios virus respiratorios circulando, todos con cuadros clínicos parecidos. Hay que diferenciar para poder tomar las medidas correspondientes en cada caso”, concluyó López.

 

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