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Boudou de nuevo a la cárcel

La Sala IV de la Cámara, integrada por los jueces Hornos, Gemignani y Borinsky, revocó la excarcelación con tobillera del ex presidente y lo mandó nuevamente al penal de Ezeiza por el caso Ciccone.


 

La Sala IV de la Cámara de Casación, con el voto unánime de los jueces Gustavo Hornos, Juan Carlos Gemignani y Mariano Borinsky, siguiendo el pedido de la Casa Rosada cursado a través de la Unidad de Información Financiera (UIF) y la Oficina Anticorrupción (OA), revocó la excarcelación de la que gozaba el ex vicepresidente Amado Boudou y lo mandó nuevamente al penal de Ezeiza. Los magistrados consideraron que un querellante –en este caso el Gobierno– tiene derecho a oponerse a una excarcelación, pero eso está previsto como un derecho humano, es decir de humanos, no del aparato estatal contra seres humanos. Por otra parte, no queda claro cuál era el perjuicio de que Boudou esperara en su casa, con tobillera, la apelación a su condena, es decir el doble conforme. Es obvio que consideraron que el perjuicio era político, de ahí que el pedido salió del gobierno, con el consiguiente y habitual acatamiento de Comodoro Py.

 

Como se sabe, el ex vicepresidente y ex ministro de Economía fue condenado por el caso Ciccone a cinco años y 10 meses de prisión por los delitos de cohecho y negociaciones incompatibles con la función pública. El cohecho se le aplicó porque supuestamente se quedó con el 70 por ciento de las acciones de la imprenta a cambio de salvar a la empresa de la quiebra y ponerla en funcionamiento otra vez, con dinero y management de Jorge Brito y Raúl Monetta. En todo el juicio no se aportó evidencia de que la imprenta estuviera en poder de Boudou. En una medida inédita, ni bien terminó el juicio, el Tribunal Oral ordenó su prisión inmediata, algo que no había hecho nunca, teniendo como casos anteriores, por ejemplo, Cromañón o la tragedia de Once. Siempre se esperó al doble conforme, la confirmación del fallo tras la apelación. 

 

En diciembre, el Tribunal Oral, con nueva composición, le concedió la excarcelación a Boudou porque no advirtió riesgo de fuga y porque no hay riesgo que obstruya una investigación que ya concluyó. Es más, le puso una tobillera, de manera que menos aún existía riesgo de fuga. 

 

Tanto en diciembre como ahora, los fiscales no se opusieron. Es la postura que viene teniendo el Ministerio Público. En diciembre, el fiscal Marcelo Colombo y ahora el fiscal ante la Casación, Javier De Luca, dieron su visto bueno a la excarcelación. Es decir que el titular de la acción acusatoria, los fiscales, estuvieron de acuerdo con que Boudou esperara en su casa el resultado de la apelación. Sin embargo, la Casa Rosada mandó su tropa al frente a reclamar la detención de Boudou, algo que sirve a su campaña electoral. Allí fueron entonces la UIF y la OA exigiendo como querellantes que Boudou vuelva a prisión. 

 

Hoy en día se le reconocen derechos a las querellas, pero es un derecho de los seres humanos contra los Estados, no de los Estados contra los seres humanos. No se trata de una víctima indefensa que reclama que no se le dé una excarcelación a alguien –esto mismo ya es dudoso–, sino del poderoso gobierno nacional. Y, además, no se entiende por qué se perjudicaría el estado con la excarcelación de una persona mientras dura la apelación. Todo indica que este mismo tribunal resolverá la apelación el mes que viene o en abril. O sea, ni siquiera estaba en juego una excarcelación por un largo período.

Respecto de las razones esgrimidas por el trío Hornos, Gemignani, Borinsky para mandar otra vez a Boudou a la cárcel, enumeran que el caso Ciccone fue un acto de corrupción sofisticado, lo que permite inferir que puede bloquear la investigación; que sigue teniendo contactos en altos niveles del estado –un verdadero disparate–; que podría fugarse porque ya fue condenado en el juicio oral y, asombrosamente, porque los imputados amenazaron a uno de los protagonistas de las causa, Guillermo Renwick, de la familia Ciccone. Boudou nunca fue acusado por ninguna amenaza y tampoco existió ninguna tentativa de fuga ni de obstrucción de la causa. 

 

Nada importó. Según explicó Hornos a la salida de Comodoro Py, la resolución salió con un leve matiz: Hornos y Gemignani directamente revocaron el fallo de excarcelación y ordenaron la detención, mientras que Borinsky también votó por la revocatoria del fallo pero impulsó que hubiera una nueva resolución del Tribunal Oral. En cualquier caso, la Sala IV cumplió, como es de rigor, con lo que pedía el gobierno nacional. 

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